S33 HACER ANTROPOLOGÍA EN LA ACADEMIA DESDE LA PERIFERIA: ¿QUÉ HACEMOS? ¿CÓMO LO HACEMOS? Y ¿QUÉ PROPONEMOS?
Coordinan:
Carmen Clara Bravo Torres
ccbravo@uco.es
José Luis Anta Félez
La antropología, como disciplina académica y como parte de la estructuras universitarias y académicas, ha estado caracterizada por las relaciones desiguales de poder, generando un desequilibrio en la producción y difusión de conocimiento que ha conllevado una cierta hegemonía institucional. De hecho, las instituciones más poderosas continúan ejerciendo una influencia significativa sobre qué se investiga, cómo se investiga y para quién se investiga. Para romper con dicha hegemonía, partimos del interés de promover dicha descentralización del conocimiento, permitiendo conocer otras prácticas que se llevan a cabo desde contextos periféricos. Dicha práctica es reflejo de las propias dinámicas estructurales y de poder que configuran el funcionamiento de las propias universidades. Los actuales modelos que giran en torno al sistema universitario están favoreciendo que los sujetos que participan en ella no adopten una mirada crítica del contexto que le rodea. Somos conscientes de tales dinámicas y desde este panel se aboga por adoptar dicha perspectiva y ser reflexivos sobre nuestras prácticas en el mundo académico. Tener presente las relaciones de poder entre las diferentes universidades donde se lleva a cabo antropología revela cómo se configuran las dinámicas de producción y legitimación del conocimiento, influyendo tanto en qué tipo de antropología se enseña y se investiga; como quién tiene acceso a los recursos y el reconocimiento en la práctica antropológica. Hacer antropología desde la periferia muestra esfuerzos académicos e institucionales localizados que luchan contra las dinámicas de poder en la producción y divulgación de conocimiento. Es por ello, que a través de este panel buscamos dar visibilidad a estas prácticas y fomentar nuevas redes de colaboración y producción de conocimiento. La relación entre las instituciones académicas ubicadas en la centralidad y aquellas que nos encontramos en la periferia, presenta una dinámica compleja, caracterizada históricamente por una marcada asimetría. Las instituciones centrales, con mayor financiamiento, reconocimiento internacional y redes de colaboración consolidadas, han ejercido tradicionalmente un papel hegemónico en la producción y difusión del conocimiento. Las instituciones periféricas, en cambio, hemos enfrentado desafíos estructurales que han limitado la capacidad para competir en igualdad de condiciones. La escasez de recursos, la menor visibilidad en los circuitos académicos internacionales y la dificultad para atraer talento han sido obstáculos recurrentes. Esta situación ha generado una dependencia de las instituciones centrales, tanto en términos de acceso a recursos como de validación académica. Sin embargo, es importante destacar que esta dinámica no es estática. La globalización, el desarrollo de las tecnologías de la información y una creciente conciencia sobre la diversidad cultural han generado nuevas oportunidades para las instituciones periféricas. Estas últimas han demostrado su capacidad para generar conocimiento relevante y original, aportando perspectivas únicas sobre realidades locales. No obstante, la falta de visibilidad sigue siendo un problema. Las investigaciones realizadas en las periferias a menudo tienen dificultades para alcanzar un público amplio y para ser consideradas en los procesos de evaluación y promoción académica. Esto se debe, en parte, a la persistencia de estructuras y prácticas académicas que privilegian la producción de conocimiento en las universidades más grandes y poderosas. Para superar estas limitaciones, es necesario fortalecer las redes de colaboración entre instituciones centrales y periféricas, promover la movilidad académica y desarrollar políticas científicas que reconozcan y valoren la diversidad de perspectivas. Solo así podremos construir un sistema científico más equitativo y diverso, donde todas las voces tengan la oportunidad de ser escuchadas. Por eso mismo nos proponemos en el congreso, en un doble sentido, como periferia y como intersticio, donde buscar la voz que nos haga, primero, visibles, segundo nos permita mostrar nuestra experiencia y, en tercer lugar, intentar resistir a toda forma de centralidad. Se propone una puesta en común de las prácticas antropológicas que realizamos desde la periferia, reflexionando sobre las subjetividades en torno a dicho concepto y el posicionamiento situado que tenemos los actores en este entramado social. Por tanto, el objetivo de este panel es fomentar un espacio científico de carácter multidisciplinar, donde se puedan establecer sinergias entre las diferentes investigaciones y prácticas que giran en torno a la antropología. Crear estas nuevas redes académicas permiten mostrar las diferentes formas de hacer antropología desde la periferia, así como favorecer el intercambio de saberes situados. Nuestra propuesta no es sólo recibir comunicaciones, que serán bienvenidas, sino atender también a las voces en cuanto que subjetividades, experiencias vividas de un habitar periférico. En los últimos años, hay un gran interés por abordar estas desigualdades y cuestionar las jerarquías de poder estructurales de la academia y de las dinámicas que giran en ella. Desde la antropología, tanto a nivel internacional, europeo como estatal, encontramos diferentes trabajos que han analizado las relaciones de poder y el significado de encontrarse en la periferia, con el objetivo de construir un conocimiento comprometido, crítico y situado. Cabe destacar que este panel no se centra en el debate teórico de la hegemonía de conocimiento y las luchas de poder en la antropología de la academia; sino en presentar las diferentes subjetividades de aquellos y aquellas que sienten que se encuentran en la periferia y cómo trabajan desde dicho posicionamiento.